Las ventas B2B no están rotas (aún), pero la confianza sí.

El uso de la inteligencia artificial (IA) está transformando radicalmente el mundo de las ventas. Cada vez más personas «citan» a robots, y los CEOs reciben «consejos» de agentes digitales. Ya no se trata solo de «disrumpir», sino de reconfigurar completamente las interacciones humanas. Las herramientas de prospección impulsadas por IA y la personalización automatizada están cambiando rápidamente cómo operamos y cómo nos comunicamos.

Estas herramientas prometen avances como procesos más rápidos, generación de leads a gran escala y más reuniones agendadas. Sin embargo, debajo de las métricas se esconde un problema más profundo: la confianza se deja de lado en busca de velocidad, y los compradores lo perciben. Estamos al borde de una industria, tradicionalmente basada en la interacción humana, completamente invertida.

El costo de la frialdad

El “valle inquietante” describe aquellos objetos, como muñecas o robots, que se asemejan demasiado a los humanos pero que generan incomodidad. En ventas, una personalización excesivamente automatizada puede caer en este mismo terreno.

Recientemente, recibí dos mensajes en LinkedIn de vendedores de herramientas de colaboración híbrida. Uno de ellos mencionó estar impresionado con mi trayectoria y felicitó a mi equipo de fútbol por una victoria. El problema fue que se confundió de equipo, lo cual es un error imperdonable y resultado de una «alucinación» de IA.

El otro mensaje, por otro lado, ofrecía un análisis más acertado y una perspectiva clara de cómo podríamos beneficiarnos de su servicio. ¿Adivina cuál respondí?

No es sorprendente que tantos vendedores estén recurriendo a la IA para automatizar su trabajo, ya que casi el 90% de los profesionales de ventas reportan agotamiento. El problema radica en un sistema que recompensa más el volumen que el valor, y donde los pipelines se evalúan por su crecimiento, no por su calidad.

La confianza no puede ser falsificada

La psicología del comportamiento nos enseña que la confianza es fundamental para la persuasión. Estudios indican que el 67% de las personas necesitan confiar en una marca antes de considerar comprarle. Las empresas con un alto nivel de confianza superan a las de bajo nivel en rendimiento y retención de clientes.

La confianza se construye a través de señales de comunicación, competencia, intención y consistencia, cada una de las cuales requiere tiempo. La IA puede imitar ciertos aspectos, pero no puede replicar la calidez y la vulnerabilidad necesarias para construir relaciones auténticas. El contenido generado por IA carece de la autenticidad que construye confianza de manera efectiva.

Las personas ya son escépticas con respecto a la IA: solo el 40% de los consumidores confía en los resultados de la IA generativa. Al integrar herramientas automatizadas en las primeras interacciones de ventas, las empresas no solo pierden oportunidades de negocio, sino también equidad de marca y, lo más importante, buena voluntad, que es el capital invisible que alimenta el crecimiento a largo plazo.

La comodidad es la última frontera

En entornos B2B complejos, las transacciones no se cierran solo con información; se cierran con confianza y alineación humana. Durante una llamada reciente con un prospecto, noté señales sutiles de dudas a pesar de que decía lo correcto. Tras la conversación, decidí preguntar directamente y descubrí que aún no había conseguido la aprobación de nivel superior. Esto abrió un diálogo que ayudó a establecer pasos concretos y culminó en un acuerdo.

Sin contacto humano, las interacciones se convierten en una carga. Movimientos de ventas totalmente automatizados pueden funcionar a corto plazo, pero sin empatía, los acuerdos tienden a estancarse.

Ventas fundamentadas en la creencia

A medida que la confianza en las instituciones disminuye, los compradores necesitan más tranquilidad. Las empresas pueden aprovechar la oportunidad de posicionarse como actores confiables en la vida de sus clientes.

Las ventas no se tratan solo de empujar productos, sino de ayudar a las personas a encontrar un camino mejor. Debemos ser intencionales al usar la IA, no como un reemplazo de los humanos, sino para darles más espacio para hacer lo que realmente importa.

La inteligencia artificial no puede reemplazar el momento crucial de la creencia, donde alguien decide confiar en ti y en la visión que ofreces. En un entorno de interacción fría, lo más radical que podemos hacer es ser indiscutiblemente humanos.

Conclusión

En Sales Solutions B2B, entendemos que el éxito no solo se basa en números, sino en construir relaciones auténticas. La confianza es la clave en el proceso de ventas y por ello, nuestra metodología se enfoca en proporcionar el acompañamiento necesario para que cada cliente pueda alcanzar sus metas de manera sostenible. Al final del día, no solo vendemos un producto; buscamos forjar relaciones que perduren y prosperen.

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