En el inicio de 2021, un fundador de una SaaS, a quien llamaremos Alex, se encontró en una situación familiar pero peligrosa. Su equipo había onboardado a sus primeros clientes empresariales, y un gran trato estaba cerca de cerrarse. La presentación había sido exitosa, el cliente se había comprometido verbalmente, y el acuerdo habría duplicado el ARR.
Sin embargo, la fecha de nómina se acercaba y el capital se evaporaba. Alex recurrió a su banco y obtuvo un préstamo de $250,000 a su nombre, respaldado por una garantía personal vinculada a su apartamento. La lógica era sencilla: el trato estaba en camino y esto era solo un puente a corto plazo.
Ese trato nunca se concretó. El defensor del negocio abandonó el proyecto. Los aspectos legales se estancaron. Seis meses después, la startup había desaparecido. Alex se quedó con la deuda, sin empresa y sin ingresos, pero con una carga personal muy real.
Este escenario se repite más de lo que los fundadores desearían admitir, especialmente durante ralentizaciones en la financiación. La deuda, especialmente aquella respaldada por garantías personales, parece atractiva: es rápida, no dilutiva y se siente como una validación. Pero a menos que se cumplan condiciones específicas, puede acelerar un colapso.
Deuda en etapa de crecimiento: Los ingresos deben ser reales, no potenciales
El requisito fundamental para cualquier préstamo es la capacidad de reembolso. Esto depende de un ingreso predecible y recurrente, no de proyecciones ni contratos pendientes. La deuda es más efectiva cuando el flujo de caja es consistente y la economía unitaria está probada.
Deuda en etapa temprana: Solo en ciertas circunstancias
Para las empresas en etapa temprana, la deuda funciona mejor cuando financia una necesidad específica, a menudo una brecha de capital a corto plazo. Aunque la mayoría de las startups en etapa inicial no calificarán para deuda en términos tradicionales, algunos bancos proporcionan acceso si la startup cuenta con el respaldo de capitalistas de riesgo de primer nivel y supera rigurosos procesos de diligencia debida. En esta circunstancia específica, la ausencia de garantías personales y la presencia de un fuerte apoyo de inversionistas crean una estructura más viable y menos arriesgada. Sin embargo, este capital debe usarse de manera estratégica, no como un salvavidas, sino como una solución a corto plazo.
Lee la letra pequeña para evitar desastres
Es importante señalar que la deuda tiene prioridad sobre cualquier otro instrumento financiero como el capital. Los acreedores serán pagados primero antes que cualquier inversor, lo que significa que a los inversores no les gusta ver empresas sobreendeudadas, especialmente en etapas tempranas.
Las garantías personales son una fórmula para un desastre personal. Los acuerdos de préstamo convertible, que a menudo se convierten en capital, son un buen punto medio, aunque siempre debes prepararte para un escenario en el que los inversionistas decidan no convertir, lo que te dejaría con deudas.
La deuda debe evaluarse no solo por lo que proporciona hoy, sino también por cómo puede limitar tus decisiones en el futuro.
En conclusión, el manejo estratégico de la deuda es crucial para evitar devastadoras consecuencias financieras. En Sales Solutions B2B, entendemos que cada empresa necesita un enfoque adaptado a sus necesidades, y estamos aquí para proporcionar un análisis y acompañamiento que aseguren un crecimiento sostenible y exitoso.
